Ana Robles: «La música ha sido una excusa para viajar»

Ana Robles acaba de lanzar su tercer disco «Sabe el Viento». Este nuevo trabajo, fue editado gracias a una exitosa campaña de financiamiento colectivo, luego de un minucioso trabajo de composición, arreglos y grabación.

La intérprete y compositora riojana, actualmente viviendo en la ciudad de Alta Gracia, habló con nuestro portal para contarnos todo sobre «Sabe el Viento», el proceso creativo, y acerca de ser mamá y músico.

¿Cómo se siente el lanzamiento de este nuevo disco, «Sabe el Viento?

La verdad… ¡contentísima! Vos pensá que cuando uno saca un disco vienen meses, años, en este caso cuatro años, de pensar esta música, de escribirla, de hacer los primeros bocetos, de letras, melodías, acordes. Y con el tiempo va tomando la forma que toma, que es con los instrumentos que tiene que ser, los ritmos, con toda la producción que eso implica, ensayos de por medio, hijos con niñeras de por medio (se ríe). Entonces, todos esos desvelos finalmente, cuando salen a la luz, es el trabajo de mucho tiempo.

De mucho tiempo y de mucha gente que te acompaña en este proceso ¿no?

Muchísima gente, contando los músicos, la familia, los amigos que inicialmente aportaron para lo que fue la grabación a través del financiamiento colectivo. Y principalmente, una amigaza, que es como el motor que me sostiene también, que es Susana Guzmán, que ella ideó todo y que también me pincha; “bueno Anita, a ver… tenemos canciones vamos a grabarlas ahora”. Todo eso hace que haya agua en la pileta cuando uno se va a tirar. Y uno se siente así; contenida y querida, cuidada y alentada.

Campanas es un lugar al que yo siempre vuelvo. No nací en Campanas. Es el pueblo de mi papá donde yo he pasado todos mis veranos, con mis primos, con mi familia. Y siempre estoy volviendo a Campanas, aunque esté viviendo en Londres, siempre estoy volviendo a Campanas. Y así no esté volviendo físicamente, con mis pensamientos estoy. Es como mi casa, la casa interna. La paz interna yo la encuentro ahí (…) Entonces, cuando hablo que las composiciones están compuestas ahí creo que es toda esa energía, todas esas músicas, están pensadas desde ese lugar.

Y hablando de lugares, también hacés un viaje por distintos ritmos…

Yo he viajado mucho, me gusta mucho viajar. Para mí la música ha sido una excusa para viajar. Para ver otras cosas y para ver cuánto más podía salir. Conocí el mar de grande, conocí la nieve de grande, las ciudades de grande. Y es algo que me apasiona, la gente que puedo conocer en esas situaciones.

Hace poquito estuve en Uruguay y es un lugar que me encanta ir, y que siempre conozco gente con quien resonar, siempre disfruto en Montevideo. Y me pasa igual con la música. Yo me he criado tocando folklore y música clásica, que eran dos mundos que no se unían. Y de grande aprendí a tocar jazz, aprendí a tocar tango, aprendí a tocar música latina, música rioplatense. Y es un viaje que me apasiona, la música misma, los lugares que te puede llevar. Y eso está pegado en el A.D.N. de uno. Por que la vida que uno anda, los lugares que uno recorre, se le va pegando la música, como el lenguaje. Entonces, cada disco que hago resume un poco quien soy yo, por donde anduve, que música me gusta pero voy eligiendo los ritmos, voy eligiendo los sonidos de acuerdo a lo que quiero decir.

Hay una canción en el disco que se llama «Cerro», y cuando elegí la temática, que es una presencia tan fuerte el cerro en el A.D.N. riojano, elegí también que fuera una subida, que fuera un ascenso, y empezar en lo más grave de mi voz, y cantar la nota más fuerte, la última nota más aguda que puedo cantar, como quien hace cumbre. Entonces, esas cosas las voy eligiendo que le voy a poner aerófonos, por que me parece que el cerro va de la mano de los aerófonos, y que le voy a poner un cello por que tiene esa sensación de algo grande, de algo pesado, de algo imponente.

Entonces, todas esas elecciones, desde el ritmo, la imagen que uno quiere presentar cuando hace una canción, están todas pensadas y sentidas, desde lo más profundo, para que puedan realmente expresar, lo que esa ‘película’ que es una canción, te quiere decir.

El sábado 13, Robles ofrecerá un taller de composición y concierto en La Covacha de La Calera, en las sierras cordobesas.

¿Te gusta meterte en la parte de la producción musical?

Sí, yo estudié producción, soy Técnico en Grabación, uno pésimo (risas). Estudié producción, trabajé un tiempito en sonido pero no me atrae, no soy de esas personas que sabe que salió un plugin nuevo y se le caen las babas. Lo sé por que sé que es algo que necesitaba aprender, y saber tener control como para poderle pedir al técnico. Yo prefiero que haya un técnico, salvo al grabar mis demos. El tipo está actualizado.

Solamente lo que yo quería era que si yo tengo un sonido en la cabeza, poder estar con el técnico y pedirle, y no decirle “yo quiero una guitarra azul con puntitos verdes”.

Los tres discos suenan distintos, si bien sigue siendo mi voz, sigue siendo mi música, lo que hemos buscado con este disco es tratar de no alterar el sonido acústico de cada instrumento… que se note bien. Incluso tiene poca reverb las cosas, tiene los mínimos procesos, para que sonara lindo, cálido, pero no perder esa cuestión de crudeza del ‘en vivo’, del instrumento. Vos podés escuchar la sala incluso como suena cuando vos tocás un instrumento, y no que suene como algo que se lo ha despojado del ambiente en el cual se tocó.

Entonces, todos esos detalles, si yo no estudiaba producción, iba a estar a la merced de la oreja del técnico, y el técnico tiene una oreja pop, entonces iba a sonar mi voz al frente como si fuera Britney Spears…

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